Rvdo. D. Francisco Serrats
1949-1964

El nuevo inspector don Florencio Sanchez encomendó a don Basilio del economato inspectorial. Le sucedió don Francisco Serrats, hombre de confianza del arzobispo Olaechea y su confesor. Barcelonés, nacido en 1881, había pasado la mayor parte de su vida salesiana en la casa de Rocafort, Barcelona, donde se distinguió como maestro eficaz y catequista encargado del clero infantil, «el más elegante y ceremonioso que soñar se pudo».

Director después de la guerra civil, tuvo que recomponer la iglesia, organizar

las escuelas y el culto por el que padecía una pasión: el culto esplendoroso y rico,

devoto y fervoroso. Con esa experiencia, aunque un poco mayorito (64 años) comenzaba en Valencia su actividad parroquial que dejó marcada por las actitudes personales que había mantenido toda su vida.

Le arroparon los sacerdotes de la comunidad colegial, que en la parroquia encontraban un desahogo a su celo y ministerio sacerdotal: confesionario y eucaristías abiertas a las novedades que precedieron al concilio; misas vespertinas los días festivos, misas animadas con los recursos de sacerdotes jóvenes.

Sobre todo en la Semana Santa, la comunidad colegial, libre de alumnos, se volcaba en todas las funciones de la parroquia que alcanzaban una categoría como ninguna otra. En la Semana Santa de 1955, entre los asistentes que llenaron totalmente la parroquia, figura un gran número de estudiantes católicos franceses, quienes, para apreciar como en España se celebraba la Semana Santa en una parroquia de suburbio, eligieron la de San Antonio, como lugar de referencia. Los cantos fueron ejecutados por el orfeón Esplai de acción católica parroquial con buen gusto y unción religiosa.

Por primera vez se celebró por la noche la Solemne Vigilia Pascual, siendo muy bien recibida por los fieles.